3 maneras de financiar tu Proyecto Cultural

Todos los que nos dedicamos a la gestión de proyectos, ya sea en cultura o en cualquier otro ámbito, nos enfrentamos a la misma problemática: ¿dónde y cómo obtendré los recursos financieros para poner en marcha mi idea?
Y esta pregunta es una de las más importantes porque si logramos responderla, podremos concretar todo aquello que queremos hacer.
Por supuesto, no existe una fórmula única. Al contrario, hay tantas maneras distintas de generar o levantar recursos, que uno de nuestros desafíos en este ámbito consiste en encontrar aquella que mejor se adecúe a nuestro proyecto.
Antes de definir tu esquema de financiamiento, te recomiendo que consideres las tres grandes fuentes de recursos de las que disponemos y que reflexiones o discutas con tu equipo de trabajo aquella que más te acomode. ¿Cuáles son estas tres alternativas? Te invito a revisar el siguiente esquema:
 
Como una primera aproximación, debes considerar que el financiamiento para tu proyecto puede provenir desde tres fuentes distintas. En primer lugar, el Estado y su institucionalidad (Fondart, Corfo, Sercotec y demás) o desde organizaciones sin fines de lucro (fundaciones, corporaciones u ONG). En segundo lugar,  puedes acudir a la empresa privada en busca de recursos, bajo diferentes figuras como el sponsoring o la Ley de donaciones culturales, entre otras. Y en tercer lugar, puedes cobrar a las audiencias o beneficiarios finales de tu proyecto, quienes se convertirían en tus clientes.
Profundicemos en cada una de ellas con un ejemplo.
Imagina que tu proyecto es realizar un Festival de Cortometrajes. Has planificado tres grandes actividades: convocatoria de artistas, selección de obras y exhibición final. Comenzarás realizando un concurso abierto para que los realizadores audiovisuales presenten sus trabajos; luego, un jurado se encargará de seleccionar los trabajos admisibles según tu convocatoria y, por supuesto, de escoger a los ganadores;  finalmente, realizarás un evento abierto al público donde exhibirás los cortos seleccionados y donde también darás a conocer a los ganadores del concurso. Para dicha exhibición cuentas con una sala con capacidad para trescientas personas.
Pensemos ahora cómo podremos obtener los recursos financieros para cubrir todos los costes de tu proyecto y, por supuesto, obtener una retribución económica por tu trabajo.

El Estado y su institucionalidad.

En esta categoría surge inmediatamente el concepto de “fondos concursables” a los que estamos tan habituados en el sector cultural. Si escoges esta opción tendrás que redactar un proyecto para presentar, por ejemplo, a Fondart. La primera pregunta que tendrás que hacerte es ¿por qué el Estado debe financiar mi idea? Y ello te dará las pautas para buscar una fundamentación que se alinee con las políticas culturales vigentes (las cuales son de dominio y acceso público). Por ejemplo, puedes argumentar que el concurso y la exhibición de los trabajos contribuirán a desarrollar la industria audiovisual nacional en cuanto le permitirá a muchos realizadores jóvenes dar a conocer sus propuestas artísticas. Si a los evaluadores de Fondart le parece que tu proyecto efectivamente logrará cumplir con el objetivo propuesto, pues te destinarán los fondos que solicitas para llevarlo a cabo.
Es muy habitual que el “fondo concursable” sea la primera alternativa que a los gestores y agentes culturales se nos viene a la cabeza. Pero debemos tener muy en claro que no es la única opción…

La empresa privada.

Muchas empresas destinan parte de su presupuesto a financiar proyectos en cultura. Si queremos obtener recursos de esta manera, será imprescindible entender que una empresa no tiene los mismos intereses que el Estado y que, por lo tanto, no podemos presentarle el mismo proyecto que le presentaríamos a Fondart. ¿Crees que a una empresa la interesa desarrollar la industria audiovisual nacional? Probablemente no. Si vas a pedir recursos de este tipo, tendrás que interiorizarte en la filosofía que rige a la empresa particular a la que le solicitarás fondos, para presentarle una oferta que le interese realmente a los ejecutivos que serán tus interlocutores concretos. Desde la perspectiva del marketing, por ejemplo, puede ser que a una empresa le interese que su marca se relacione con el Festival de Cortometrajes para mejorar su imagen. Por lo tanto, tendremos que hablar otro lenguaje. Ser muy precisos en cuanto al público que proyectamos alcanzar y también en lo que respecta a la presencia de la marca en las diferentes etapas de nuestro proyecto. Podemos, incluso, adscribir nuestro proyecto a la Ley de donaciones Culturales, lo que le permitiría a la empresa acceder a beneficios tributarios si nos financia.

Los Clientes

No debemos nunca perder de vista que a las personas también les interesa pagar por asistir a eventos culturales, como es el caso de nuestro Festival de Cortometrajes. Podemos planificar, entonces, que los recursos provendrán de la venta de entradas. Esta forma de financiamiento exigirá de nosotros dirigirnos al público en general, convencer a muchas personas de que asistan a nuestro Festival, y diseñar una estrategia de marketing eficiente. Nuestro proyecto, de esta manera, tendría que operar con lógicas y herramientas mucho más cercanas al mundo del emprendimiento para su formulación. Ya no hablaremos de objetivos generales y específicos como solemos hacerlo en nuestras postulaciones a fondos concursables, sino de “propuestas de valor”, es decir, del valor que le entregaremos a los asistentes a nuestro Festival y por el cual ellos estarían dispuestos a pagar. ¿Qué les interesa a las personas que asisten a este tipo de eventos? Responder a esta pregunta será crucial para que nuestro proyecto funcione. Sobre todo porque es estrictamente necesaria para orientar nuestra acciones de marketing.
Por cierto, puedes combinar estas 3 maneras para obtener recursos. En nuestro ejemplo, nuestro Festival de Cortometrajes podría ser financiado por Fondart, recibir aportes de empresas privadas y, además, obtener recursos por la venta de entradas. Ese sería el mejor escenario posible y de seguro, la retribución económica que recibiríamos nos permitiría dedicarle más tiempo a generar nuevos proyectos.
Cada una de ellas exige de nosotros especializarnos para posicionarnos como agentes, gestores o emprendedores culturales exitosos.
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¿Cómo se evaluará tu proyecto en Fondart? Breve guía para postulantes.

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